lunes, 19 de septiembre de 2011

Situaciones de la vida que me hacen llorar un poco o explotar y agarrarmela con cuanto ser viviente se cruce por mi camino... Sensaciones que al rato se pasan, cuando logro sonreir y decido que es momento de pedir disculpas y aceptar las cosas como son... Una frase que me suena a mediocridad, pero no es ese el sentido que quiero darle ahora, sino que quiero referirme a dejar que las cosas pasen, que el tiempo suele saber como van las piezas del rompecabezas y, a pesar de que a veces nos parece eterno, de alguna manera sabemos que el tiempo es preciso y que no se equivoca, que todo pasa por algo... 
Nunca estoy segura de por qué determinadas situaciones se dan en momentos en los que no creo poder superar, no es este el caso, porque esta vez elijo forjar una coraza, no de hierro ni de piedra, ya que no pretendo caer en la extrema frialdad, que en realidad más que una coraza lo llamaria un fuerte, una guarida, una escapatoria, que me permite ver como está el mar, caminar por la orilla y volver a casa... La cual sigue en pie día a día por todo lo que recibo de aquellos seres tan especiales y tan únicos para mí, a quienes les tengo demasiado aprecio y defenfería con mi vida si fuese necesario...

No hay comentarios:

Publicar un comentario