Ese sueño, mil veces soñado, se hizo realidad por fin, no sabría como explicar todo lo que pasó por mi mente y mucho menos las sensaciones de mi alma... Un terremoto atravesó mis zapatos y, aunque no quiera aceptarlo, también mi corazón, llegaste justo para remover dilemas ya olvidados... ¿Qué tengo que hacer para que no ocupes la totalidad de mis pensamientos? Tengo una vida a la cual dedicarme, así que por favor no me saques de la rutina tan solo por caprichos, porque sabés perfectamente que lográs que me olvide del mundo, que me pierda en tus ojos... Porque aún no puedo olvidar el calor de tu piel...
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